Viaje en Kasama

Mi primer encuentro con Kasamayaki: una experiencia llena de calidez

Hoy quiero compartir una experiencia muy especial: mi primer acercamiento al mundo de Kasamayaki (笠間焼).
Siempre había escuchado que esta cerámica es una de las más antiguas y queridas de Kantō, pero no imaginaba lo que sentiría al crear una pieza con mis propias manos.

Desde que toqué la arcilla de Kasama (笠間粘土), supe que era algo diferente. Era suave, pero a la vez resistente. Al comenzar a moldearla, sentí cómo poco a poco tomaba forma con mis movimientos. No fue fácil, pero con la guía amable de los artesanos, pude darle vida a mi pequeña obra.

Lo que más me sorprendió fue el proceso de acabado. Entre capa y capa de laca japonesa, la pieza fue cobrando un brillo especial. Cada paso requería paciencia: dejar secar, lijar con cuidado, volver a aplicar… era como ver cómo la tradición y el tiempo se unían en silencio.

Cuando finalmente terminé, no podía dejar de mirar mi creación. No era perfecta, pero en sus detalles se sentía el cariño y la historia de Japón. Ahora, cada vez que la veo en mi casa, me recuerda que los objetos hechos a mano tienen un alma única.

Si alguna vez tienes la oportunidad de conocer Kasamayaki, te animo a hacerlo. No solo es hermosa, sino que también te conecta con un arte que ha acompañado a las personas durante siglos.

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